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Wednesday, April 21, 2010

NO TENGO TRABAJO QUE HAGO.?


PASTOR JC
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL


Debemos mostrarnos sensibles ante el trauma al que se enfrenta una persona que ha perdido su empleo, que no encuentra otro, cuyas facturas comienzan a acumularse y cuyos pagos de hipotecas pueden quedar atrasados. Esas personas sienten que han perdido su valor personal, se llenan de desaliento, frustraciones o, incluso, depresión. Un informe reciente de una fuente fidedigna menciona lo que sigue:

Con cada 1% de aumento del desempleo:

· 4.3% más de hombres y 2.3% más de mujeres entran a los hospitales mentales por primera vez.

· 4.1% más de personas se suicidan.

· 4.7% más son asesinadas.

· 4% más entran a las prisiones.

· 1.9% más mueren por ataques cardíacos, cirrosis del hígado y otros males relacionados con las tensiones.

· Los malos tratos a los niños aumentan.

Estrategia de asesoramiento:

1. Ofrezcan aliento, diciéndole a su interlocutor que se alegran mucho de que les haya llamado, que están muy interesados por él o por ella, y que se sienten felices de poder dedicar tiempo a hablar con él o con ella de su problema.

2. Recuérdenle que no está solo, porque hay muchos otros que tienen las mismas dificultades. El perder el empleo no es raro. Tomando en cuenta ese hecho, no debe sentirse especialmente “atacado” ni tomar en forma personal su pérdida del empleo.

3. Díganle a su interlocutor que no debe sentirse menos valioso. No hay razón para que pierda el respeto de sí mismo ni para que se sienta fracasado.

4. Díganle que siga confiando y que no se deje llevar por el pánico, porque Dios le conoce, le ama y le cuida. Debe aprender a confiar en el Señor.

5. Anímenle a que ore, pidiéndole a Dios que le ayude a resolver las dificultades económicas, satisfacer las necesidades de su familia y abrirle alguna otra puerta para un empleo.

6. Sugiéranle que hable de su problema con amigos cristianos que pueden orar también. Y con un pastor lleno de simpatía que puede tener capacidad para ayudarle a buscar oportunidades de empleo.

7. Aconséjenle al individuo que no descargue sus frustraciones sobre su cónyuge o sus hijos. Sus familiares permanecerán a su lado en las urgencias. Todos están juntos en las dificultades y la crisis puede servir, realmente, para fortalecer la solidaridad familiar. Debe resultarles muy útil para orar juntos, como familia.

8. Preséntenle a Jesucristo a su interlocutor, como Señor y Salvador, si se da cuenta por la conversación de que no lo conoce. Compartan con esa persona las “Cuatro Leyes Espirituales”.

Citas Bíblicas:

“Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”. (Salmo 37:25)

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece… Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:13-19)

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6,7)

MALOS HABITOS

PASTOR JC
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL

Se ha dicho que los seres humanos son criaturas de hábitos. Muchas de nuestras prácticas se vuelven automáticas y, con frecuencia, ni siquiera estamos conscientes de que hacemos ciertas cosas o que las realizamos de modos específicos.

El encabezado de “malos hábitos” cubre una gama muy amplia de conductas negativas y podrían definirse como todo lo que inhibe el crecimiento cristiano y ofende a otros. Podemos estar hablando de los llamados pecados del espíritu, tales como la envidia, los celos, la malicia, las murmuraciones, las mentiras, las críticas contra otros, el egoísmo, la impaciencia, las querellas, la morosidad, etc. O bien, podemos referirnos a los actos compulsivos tales como los de comer, beber, gastar dinero, leer y ver pornografía, trabajar en exceso, las fantasías y los pensamientos malos, la masturbación, las maledicencias, etc.

El tema de los malos hábitos adquiere una importancia especial en vista de la exigencia bíblica de que los cristianos “anden en novedad de vida” (Romanos 6:4). Al entregarnos al Señor, pidiéndole que examine nuestros corazones y nos revele lo que le desagrada (Salmo 139:23,24), comenzaremos a ver muchas cosas feas que es preciso que corrijamos. Lo más importante que es preciso recordar respecto a los malos hábitos es que desagradan a Dios y, con Su ayuda, se pueden abandonar, reemplazándolos con otras alternativas más correctas.

Ninguno de nosotros es inmune al cambio. El evangelio se especializa en las transformaciones (2 Corintios 5:17). Sabemos que Dios puede obrar en nuestras vidas, con el fin de ajustar nuestra conducta a lo que le complace. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Nota: Billy Graham comentó: “La fortaleza para nuestras conquistas y victorias la tomamos continuamente de Cristo… El cristiano posee ahora recursos para vivir muy por encima del mundo. La Biblia enseña que cualquiera que es nacido de Dios no practica el pecado”.

Estrategia de asesoramiento:

1. Alaben a su interlocutor por sentirse suficientemente interesado en su vida espiritual como para buscar soluciones para los problemas relacionados con los malos hábitos.

El cambio es posible para todas las personas, sin tomar en cuenta la edad u otras limitaciones. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). La ayuda del Señor y la perspectiva de romper las cadenas de la vida egoísta deberán proporcionar suficiente motivación para obtener la victoria final.

2. Pregúntenle a su interlocutor si ha recibido alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.

Se puede suponer que una persona que hace preguntas sobre cómo vencer sus malos hábitos será cristiana; pero no lo den por sentado. ¿Confía en haber experimentado la relación permanente con Cristo que proporcionará el poder prometido por Dios para que se realice el cambio? Háblenle de las Cuatro Leyes Espirituales.

3. Recomiéndenle que se enfrente en forma específica a su o sus malos hábitos (pecados).

Es necesario identificar los aspectos que requieren un cambio. Se trata de un reto al que es preciso enfrentarse en forma realista, porque los hábitos son difíciles de romper. No se pueden eliminar simplemente con “buenos deseos”. El uso de frases piadosas tiene pocos afectos positivos. Es preciso actuar, hacer un esfuerzo. El Apóstol Pablo subrayó esto con claridad, al decir: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:24). Las curas no son instantáneas ni fáciles.

4. Animen a su interlocutor a que confiese sus malos hábitos al Señor, como pecados, y a que busque el perdón.

Al mismo tiempo, anímenle a que adquiera con Dios el compromiso de esforzarse para obtener la victoria. Una entrega definitiva en un momento y un lugar dados, preparará el escenario para que se produzca el cambio. Adopte una posición firme, sea vencedor de obstáculos (véase la declaración de Josué, en Josué 24:15).

5. Indíquenle a esa persona que los malos hábitos se pueden dejar atrás mediante la puesta en práctica del principio de reemplazamiento o intercambio.

El Apóstol Pablo nos habla del principio de “despojo del viejo hombre” y “revestimiento con el nuevo”. “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24). Esto nos lo podemos presentar en el sentido de quitarnos una ropa sucia y cambiarla por otra limpia. Pablo ilustra este principio como sigue: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo…” (Efesios 2:25) y “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje…” (Efesios 4:28). El aprenderse de memoria versículos de la Biblia puede ser una gran ayuda para “despojarse del viejo hombre” y “Revestirse con el nuevo”. Para un cristiano angustiado por su inclinación a maldecir y usar malas palabras, será útil un pasaje como el que sigue: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29). En otros momentos, se puede usar alguna frase de alabanza, como las de los Salmos 24 ó 103.

¡Asegúrenle a su interlocutor que hay una alternativa espiritual para cada mal hábito que se deseche!

6. Indíquenle que la lectura y el estudio diario de la Biblia, el aprendizaje de memoria de versículos de las Escrituras y la oración tienen un gran valor. Cuando los pensamientos de Dios invadan nuestras mentes, las cosas deberán comenzar a cambiar.

7. Recomiéndenle a esa persona que establezca algún lazo con otro cristiano para compartir mutuamente sus problemas, sus oraciones y sus triunfos. Este tipo de “sistema de compañerismo” ha sido muy útil para muchas personas.

8. Recomiéndenle que busque oportunidades para servir a Cristo.

Cuando comenzamos a compartir con otros nuestro propio yo, nuestras experiencias, los frutos de nuestro estudio de la Biblia y nuestras victorias personales, nos “fortalecemos en el hombre interior”.

9. Si su interlocutor no es todavía miembro de ninguna iglesia que enseñe las doctrinas bíblicas, motívelo para que asista a nuestra iglesia, el Centro Cristiano de Los Teques. Esto le dará la oportunidad de tener compañerismo con otros cristianos, orar, estudiar la Biblia y servir al Señor.

10. Anímenlo para que escoja uno de sus malos hábitos para superarlos y a que se fije alguna meta inmediata a ese respecto.

11. Oren con su interlocutor para que pueda triunfar sobre su mal hábito, para la gloria de Dios.

Citas bíblicas:

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros”. (Santiago 4:7,8).
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6:11-14).

“Antes, en todas estas cosas somas más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. (Romanos 8:37).

“Y decía a todos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23).

“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad… Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:13,15)

Jeremías 17:9,10

Gálatas 2:20

2 Timoteo 2:15

DEMONIOS


PASTOR JC
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL
Tanto en el mundo religioso como en el secular se observa un reconocimiento y un interés creciente por las actividades demoniacas. La Biblia reconoce la realidad de estas actividades. “Porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Los demonios, denominados también en las Escrituras “espíritus de adivinación” (1 Samuel 28:7), “espíritus impuros” (Lucas 4:36) y “espíritus engañadores” (1 Timoteo 4:1), son invisibles, están desencarnados y poseen una inteligencia sobrehumana.

Al igual que Satanás, los demonios cayeron en condenación debido a su soberbia y son adversarios tanto de Dios como del hombre. Aunque reales y activos, el diablo y sus mensajeros (demonios) se ven acusados con frecuencia de muchas cosas de las que no son culpables. Algunos cristianos tienden a achacar todas las conductas erráticas a la “posesión demoníaca”, cuando, en realidad, la mayor parte de esos comportamientos se deben a la naturaleza pecaminosa y egoísta de los seres humanos. Asimismo, algunas veces, los individuos que están bajo los efectos de las drogas, que se han inmiscuido en el ocultismo o las religiones orientales o que están trastornados mentalmente, parecen estar afectados por los demonios.

El cristiano que desee que Dios le use para ayudar a personas con problemas espirituales hará bien en prestar atención a la amonestación que hace el Apóstol Juan: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” o “el espíritu del anticristo” (1 Juan 4:1,3). Así, pues, los cristianos deben discernir, probar, resistir y rechazar a los demonios (véase 1 Corintios 12:10; Efesios 4:27; 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9; 1 Juan 4:1-6; Santiago 4:7)

Mediante la victoria de Jesucristo sobre Satanás y sus huestes, y en el nombre poderoso del Señor Jesús y el poder del Espíritu Santo, los hijos de Dios podemos vencer a Satanás y sus demonios (véase Mateo 8:16,17; 12:28; Marcos 16:17; Hechos 19:15)

Nuestros recursos contra los huestes del mal son:
· Vigilancia (1 Pedro 5:8)
· Oración (Juan 15:7)
· El revestirse con toda la armadura de Dios (véase Mateo 26:41 y Efesios 6:10-18)

Estrategia de asesoramiento:
Para el no cristiano:

Si el interlocutor les habla de esclavitud espiritual, actividades o conductas demoníacas, háganle preguntas. Traten de discernir si la situación es realmente como se la describe. “Hábleme de eso”, es una frase que se debe repetir, una y otra vez, hasta que surja el problema verdadero. No duden en ejercer presiones para obtener respuestas.
1. Hagan hincapié en la eficacia del sacrificio de Cristo en la cruz para resolver los problemas del pecado. “Y la sangre de Jesucristo, du Hijo (de Dios) nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7)
2. Si recibe a Cristo, anímenle para que lea y estudie la Biblia todos los días. También deberá orar diariamente. Estas dos disciplinas se suelen establecer firmemente en el caso de las personas que asisten al CCNVINT., con el fin de obtener compañerismo cristiano, adorar a Dios, estudiar la Biblia y aprender el gozo en el Señor.
3. Si creen que se están enfrentando a una persona verdaderamente poseída por el demonio, sigan las etapas de que dan más adelante respecto a “Cómo ocuparse del caso de una persona verdaderamente poseída por el demonio”.

Para el cristiano:
Si está temeroso de las actividades demoníacas, hagan lo que sigue:
1. Háganle preguntas respecto a las circunstancias. ¿Por qué creen que participan en ellos los demonios? Algunas veces, esos temores los inducen otros cristianos con buena voluntad; pero equivocados.
2. Recuérdenle que todos los recursos de Dios se encuentran a su disposición:
Satanás es un enemigo derrotado (1 Juan 3:8)
Cristo vive en el creyente (Colosenses 1:27)
El Espíritu Santo le da poder (Hechos 1:8 y 2 Timoteo 1:7)
La Palabra de Dios le guía (2 Timoteo 3:16-17)
3. El cristiano está seguro de la victoria, si se somete constantemente al señorio de Cristo a la autoridad y la iluminación de las Escrituras, a la disciplina de la oración triunfadora y al formar parte de un grupo dinámico de creyentes en una iglesia local que enseñe la Biblia.
4. Es posible que el interlocutor esté sufriendo sentimientos profundos de culpa debido al pecado real en su vida y que aborde el tema de la influencia de los demonios, tratando de transferir la culpa, en lugar de aceptar sus responsabilidades personales. El arrepentimiento verdadero y la confesión eliminarán la culpa y también las raíces básicas de la opresión.
5. Es posible que se enfrenten al caso verdadero de una persona poseída por el demonio. Si es así, sigan las etapas que se dan a continuación.
¿Cómo tratar a una persona poseída por el demonio?
Tengan cuidado. Deben estar seguros de que se trata de un caso verdadero de posesión diabólica y no una situación que se deba a algún trastorno físico, psicológico o espiritual. ¡Se puede dañar mucho al interlocutor, si se le indica que está bajo la posesión del demonio, cuando no sea así.
1. Tomen nota cuidadosamente de los síntomas de la persona trastornada, pidiendo sabiduría y discernimiento al Señor. Una persona poseída por el espíritu se encuentra bajo la influencia de un espíritu maligno o se ha visto invadida por él. En ese caso, se observará una conducta extremadamente extraña. Es posible que la persona hable en un idioma o dialecto extraño. A veces, usará un lenguaje blasfemo, soez e inmoral.
2. El caso de una persona así no deberá tomar a la ligera. La resistencia suele ser tenaz y se necesita mucho tiempo para poder resolver realmente las dificultades. Evidentemente, el asesor no podrá dedicar a esa persona todo ese tiempo. Jesús les indicó en cierta ocasión a sus discípulos que no tenían poder en un caso específico porque “este género (los demonios) no salen sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21)
3. En los casos en que se libera una persona poseída por los demonios, los participantes señalan unánimemente que es sumamente necesario orar mucho, por lo común mediante un grupo de cristianos reunidos con ese fin. Bajo la dirección del Espíritu Santo, y en los momentos en que él lo indique, se deberá lanzar una orden en el nombre de Jesucristo y con Su autoridad (Mateo 28:18) para expulsar al espíritu maligno. Una persona deberá asumir el liderazgo y actuar como portavoz.
4. Aconséjenle a su interlocutor que busque inmediatamente amistades en la familia de Dios. Puede fortalecer considerablemente la obra de Dios en su vida mediante la lectura y el estudio de la Palabra de Dios, la oración y la iniciación del testimonio sobre las maravillosas obras de Dios en su propia vida (véase Marcos 9:19-22)

Citas Bíblicas
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)

“Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar, al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9)

“Y Jesús se les acercó y les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18)

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. (1 Juan 4:1-3)

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y siempre, y por los siglos” (Hebreos 13:8)

Apocalipsis 12:11
1 Juan 3:8

OBEDIENCIA

PASTOR JC
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL


Cada cristiano tiene la responsabilidad de averiguar cuál es la voluntad de Dios para él y hacerla.
Con frecuencia nos resulta más fácil hacer algo diferente a la voluntad del Señor, desviándonos así de lo esencial y substituyéndolo con una actividad frenética. Sin embargo “el obedecer es mejor que el sacrificio” (1 Samuel 15:22) “Mi comida es que haga la voluntad del que me envío, y que acabe su obra”, dijo Jesús (Juan 4:34)

Nota: Billy Graham dijo: “Sólo mediante una vida de obediencia a la voz del Espíritu, el negarse diariamente uno mismo, la consagración total a Cristo y la comunión constante con el Señor, podemos llevar una vida piadosa y llena de influencia en el mundo pecador que nos rodea”.

El primer paso hacia la obediencia es comprometernos a obedecer a Dios. Josué dijo: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad… pero yo y mi casa, serviremos a Jehová” (Josué 24:14-15). Una decisión consciente de obedecer lleva al sometimiento, al principio de la obediencia. “Os ruego que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo… a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1)

La segunda etapa es la disciplina, porque la obediencia es progresiva y conduce al crecimiento, al vivir bajo la luz que hemos recibido. Se trata de un proceso de aprendizaje. Jesús “por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8)

Conforme maduramos en Cristo y el conocimiento de Su palabra, Dios espera de nosotros una obediencia cada vez más profunda. Al entender las nuevas exigencias, debemos responder de modo inmediato e irrevocable, con el fin de que el Señor pueda revelarnos niveles todavía más profundos de Su voluntad para nuestra vida. Quiere que estemos siempre “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5)

Estrategia de Asesoramiento:

1. Una prsona que hace preguntas sobre la voluntad de Dios para su vida y la obediencia a la voluntad del Senor es un cristiano que madura y está interesado en andar más estrechamente con Dios. Felicítenle por su deseo y asegúrenle que Dios está dispuesto a hacerle llegar tan lejos como lo permita su disposición para obedecer a Dios en todo.

2. Dediquen tiempo a escuchar sus preocupaciones y deseos. Quizá sea útil que se refieran a alguno de los aspectos que se desarrollan en los antecedentes, con el fin de darle más ánimos y una buena guía.

3. Inviten a su interlocutor a que se arrepienta de cualquier desobediencia o titubeo. Sólo podemos aspirar a una consagración más profunda si confesamos todos nuestros pecados conocidos.

4. Anímenle a que profundice en la Biblia. No hay atajos en la vida de obediencia. Nuestra mente debe estar siempre dispuesta a descubrir la voluntad del señor. El seguír la disciplina progresiva que se revela mediante la palabra de Dios llevará aparejado el vivir en obediencia al Señor. Debemos tener “hambre y sed de justicia” (Mateo 5:6)

5. Oren con esa persona para que se realice su deseo de obedecer a Dios.

6. Anímenle para que cultive la comunión con cristianos espirituales, en una iglesia en la que se enseñe la Biblia y donde podrá aprender más sobre la voluntad y los caminos de Dios.

Citas Bíblicas:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:15,21)

“Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él” (1 Juan 2:5)

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctima, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22)

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido” (Deuteronomio 11:26-28)

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46)

SALVACION DE LOS NINOS

PASTOR JC.
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL

A medida que los niños van aprendiendo cosas sobre Jesús, Su vida, muerte y resurrección, van descubriendo cómo responder al amor de Dios. Su salvación es muy deseable, ya que Jesús dijo: “Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14) En otra ocasión declaró: “De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:13) Un niño está listo para entregarse a Cristo tan pronto como entienda el significado del pecado y que Jesús es el Salvador de los pecadores.

Nota: Billy Graham comentó: “El entregarse a Cristo es el acto más importante que se puede realizar en la vida. Puede ser el principio de una experiencia nueva y maravillosa… En el evangelio de Juan 10:10, leemos sobre la ocasión en que Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Dios desea que su vida sea feliz y útil”.

Estrategia de Asesoramiento:

Le pueden explicar al niño, de la manera más sencilla posible, el camino de la salvación. Usen la Biblia, pero procuren que el niño entienda la importancia de cada versículo de las Escrituras, conforme se desarrolla el plan de Dios. Si creen que el niño entiende con claridad, anímenle a orar y a pedirle a Dios que le perdone y que entre a su corazón como su Salvador. El siguiente bosquejo les ayudará en esta tarea.

1. ¿Qué plan tiene Dios para ti? (Paz y vida)
Este es el mundo de Dios, porque El lo hizo, al igual que te hizo a ti. Dios quiere que tengas paz y felicidad. En el primer capítulo de la Biblia se nos dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31). Sin embargo, cuando leemos sobre los problemas que afectan al mundo –la infelicidad, la maldad- comprendemos que algo echó a perder el mundo de Dios.
2. ¿Qué es lo que ha generado esta situación? (El pecado)
En lugar de vivir nuestra vida para agradar a Dios, nos hemos dedicado a agradarnos a nosotros mismo. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). Esto es lo que la Biblia llama pecado. El pecado es nuestra insistencia en proseguir nuestro camino egoísta en lugar de seguir el de Dios. La Biblia afirma que: “Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)
3. ¿Cómo resuelve Dios el problema de nuestro pecado? (La cruz de Jesús)
Cuando Jesús, el Hijo de Dios, murió en la cruz, llevó sobre sí mismo el castigo del pecado que nosotros merecíamos. Alcanzamos el perdón por medio de Su muerte. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)
4. Entonces, ¿qué debemos hacer para agradar a Dios? (Abrir nuestros corazones y recibir a Jesús)
Si estás dispuesto a pedirle a Dios que te perdone tus pecados y a recibir a Cristo como tu Salvador, entrarás a formar parte de la familia de Dios. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
5. ¿Quieres que oremos juntos? Si verdaderamente quieres recibir a Cristo, te voy a pedir que repitas conmigo las siguientes palabras:
“Dios amado, dijiste que he pecado y necesito perdón. Me arrepiento por haber buscado sólo agradarme a mí mismo, en lugar de complacerte a Ti. En este mismo momento recibo a Cristo como mi Señor y Salvador, Amén”.
6. Animen al niño para que:
A. Lea su Biblia todos los días.
B. Aprenda a orar a Jesús cada día.
C. Trate de ser amoroso con sus padres y las personas que le rodean, y de ayudarles en todo lo posible.
D. Vaya a la iglesia cada domingo.

Citas Bíblicas:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20)

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8-9)

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo
” (Romanos 10:13)

ECONOMIA

Pastor JC
Centro Cristiano Nueva Vida Internacional


El entender y manejar correctamente las finanzas debe ser una prioridad elevada para todas las personas. Gran parte de nuestras tensiones, las fricciones familiares, las contiendas y las frustraciones se deben, directa o indirectamente, al dinero. Entre los principales motivos para los divorcios se encuentran los desacuerdos económicos. La familia cristiana no es inmune a esto. Si una familia no paga o no puede pagar sus facturas, o si tiene otros problemas relacionados con el dinero, estará dando un mal testimonio.

Causas principales de los problemas económicos

1. Actitudes erróneas hacia el dinero. La avaricia y la codicia conducen con rapidez a toda clase de males (véase 1 Timoteo 6:10). El síndrome de “enriquecimiento rápido” mediante las inversiones especulativas conduce a menudo al desastre.
2. El vivir por encima de los ingresos propios. El no “contar los costos” dará como resultado los gastos excesivos crónicos (véase Lucas 14:28:30). Algunas personas parecen ser muy influenciables por la publicidad, rindiéndose ante los productos atractivos y las ofertas de crédito aparentemente provechosas.
3. Las compras a crédito. El mejor consejo que se les puede dar a quienes tengan dificultades económicas es el de que se alejen de las tiendas y los grandes almacenes, y que destruyan todas sus tarjetas de crédito.
4. El darse todos los caprichos. La compra de cosas innecesarias, el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y comida exóticas o rebuscadas son hábitos caprichosos. Por ejemplo, en una familia en la que tanto el marido como la esposa sean grandes fumadores, los gastos en tabaco pueden ascender a unos 1500 dólares al año.
5. El falso consejo de que la acumulación de posesiones materiales produce alegría y felicidad. “Y les dijo (Jesús): Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15)
6. La falta de un presupuesto para planear y supervisar los gastos. Nuestros ingresos sólo alcanzan para ciertas cosas. Damos aquí varios puntos que se deben tomar en consideración, junto con los porcentajes recomendados, para ajustar los gastos (los porcentajes tienen variaciones ligeras, dependiendo de quienes los calculan)

Diezmos 10%
Ofrendas x%
Vivienda x%
Alimentos x%
Diversiones y vacaciones x%
Ropa x%
Transportes x%
Seguros x%
Deudas x%
Gastos médicos y dentales x%
Ahorros x%
Diversos x%


Principios bíblicos para manejar el dinero

1. Se trata básicamente de un tema espiritual, por lo que es esencial entender el Señorío de Jesucristo. El manejo de las finanzas pone en perspectiva la totalidad de la vida en su relación con la voluntad de Dios y todo lo relativo a la eternidad.
“Porque del Señor es la tierra y su plenitud” (1 Corintios 10:26)
“No sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:19-20)
“Así que, hermanos, os ruego, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No es conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:1-2)
2. Y también es esencial entender el principio de que somos mayordomos (administradores) de todo lo que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado. ¡No somos dueños! Nuestras vidas, nuestro tiempo y nuestras posesiones son dones de Dios. Somos responsables ante Dios por ellos y el Señor nos considerará responsables de todo ello (Véase Mateo 25:14-30)
3. Dios desea que confiemos en El y no en las posesiones materiales. “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que la disfrutemos” (1 Timoteo 6:17) (Véase también Proverbios 3:5-6; Filipenses 4:19 y Salmo 37:25)
4. Dentro del plan de Dios está el que los mayordomos le entreguen a El parte de sus ingresos, para Su obra. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10) (Véase también Lucas 12:34 y Proverbios 3:9)

Nota: Billy Graham dijo: “Aunque todo nuestro dinero le pertenece realmente a Dios, la Biblia recomienda el diezmo como respuesta mínima de gratitud al señor… No es posible evitarlo. Las Escrituras prometen bendiciones materiales y espirituales a las personas que le den a Dios. No es posible dar más que lo que Dios nos da a nosotros. Les reto a que lo prueben y vean”.

Estrategia de asesoramiento

1. Si el interlocutor admite que tiene dificultades económicas, indíquenle que necesita la perspectiva que se obtiene mediante una relación eterna con Jesucristo como Señor y Salvador. Debemos conocerlo personalmente, antes de que podamos esperar recibir Su ayuda. Compartan con esa persona las Cuatro leyes espirituales.
2. Después que el interlocutor haya explicado su problema económico aconséjenle que lo aborde como si fuera básicamente un problema espiritual. No deberá buscar simplemente una solución temporal, sino que debe convertir a Dios en el centro de su vida, incluso en los aspectos financieros. Sólo esto producirá soluciones duraderas. No sería conveniente para el interlocutor que el consejero aceptara sus explicaciones o excusas para sus dificultades económicas, tales como, por ejemplo, los problemas de la economía. Muchas personas se encuentran en dificultades porque manejan mal sus ingresos.
3. El modo en que se manejarán los problemas económicos en el futuro dependerá de la actitud propia hacia los principios de las Escrituras. Analicen estos principios uno por uno. Luego, háganle preguntas sobre las causas de sus dificultades económicas.
¿Se trata de una actitud equivocada hacia el dinero?
¿Está viviendo por encima de sus medios?
¿Compra muchas cosas a crédito?
¿Satisface todos sus caprichos?
¿Carece de un presupuesto adecuado y un buen planeamiento?
4. Aconséjenle que controle sus finanzas y su vida, haciendo todos los ajustes o sacrificios que se necesiten. Es posible que su propio futuro y el de su familia dependan de su acción decisiva.
5. Si las dificultades económicas del interlocutor parecen encontrarse más allá de sus propias capacidades para resolverlos, incluso después de que haya tratado de ajustarse a los principios del Señor, aconséjenle que necesita hablar con el pastor para obtener una guía de planeamiento financiero que pueda desarrollar etapas para la recuperación económica. O bien, puede recurrir directamente a un asesor, si sabe con quien ponerse en contacto. Eviten las instituciones financieras que ofrecen consolidar todas las deudas de una persona. Muchas veces, esa “consolidación” hace aumentar el endeudamiento.

Citas Bíblicas

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33)

“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de l angustia, te libraré y tú me honrarás” (Salmo 50:10,14,15)

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19)

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14,15)

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:8-10)

PROSPERIDAD DE LOS IMPIOS

PASTOR JC.
CENTRO CRISTIANO NUEVA VIDA INTERNACIONAL












Hace más de tres mil años, un sacerdote cantor de Israel, humilde, pero envidioso, entró al santuario de Dios profundamente atribulado por la prosperidad aparente, la ausencia de preocupaciones, la arrogancia, la indiferencia y el poderío de los impíos. “¿Por qué me molesto en buscar la rectitud?” preguntó Asaf. “¿Por qué me molesto en mantener puro mi corazón? No me parece que valga la pena el esfuerzo que realizo cuando ellos prosperan y yo no”.

Lo que Asaf aprendió en el santuario le reveló que las apariencias son con frecuencia engañosas, y que Dios tiene verdaderamente reservado lo mejor para los que le son fieles. Siempre está con los suyos y es su fortaleza presente y la porción de su futuro. Los impíos prósperos tienen sus tal y como las buscan, durante su vida terrenal; pero perecerán en su infidelidad (véase el Salmo 73).

Algunos cristianos se indignan por la prosperidad y el éxito aparentes que muchos no cristianos tienen en esta vida, mientras ellos se debaten en medio de la escasez.

Estrategia de Asesoramiento:

Después de escuchar con paciencia al interlocutor que exprese una queja en este sentido, reafírmele su interés y preocupación. Se trata de un aspecto que inquiera a muchos seguidores de Dios. Dígale que agradece el que compartiera esto con usted y que espera poder alentarlo de alguna manera. Pídale que tome en consideración los siguientes aspectos:

1.- La prosperidad no es necesariamente un indicio de bendiciones del Señor. Hay muchas ocasiones en que la riqueza es mal habida y se amasa a expensas de otros. Sin embargo, hay muchos cristianos ricos que se han entregado completamente a Cristo y que atribuyen su abundancia material a la bendición de Dios. Sostienen con gozo la obra del Señor como mayordomos fieles, en tanto que los primeros se limitan sencillamente a disfrutar “los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:25).

2.- El interlocutor no debe responder ante Dios por los excesos de los ricos, de modo que no debe asumir esa responsabilidad. Dios se arreglará con ellos a su debido tiempo y en su propia manera. ¡Recuerde que Dios lleva un registro de todos, tanto de ellos como de nosotros!

3.- Aconséjenle que evite la envidia o la amargura, que no desee lo que otros poseen. No debe ahogarse en la autocompasión. Todas estas cosas son desagradables a los ojos de Dios y erosionan la vida espiritual de la persona. Recuerde que la mayoría de los cristianos del mundo son pobres, sobre todo los del Tercer Mundo. Si el interlocutor es un cristiano pobre, ¡hay millones que están en la misma situación! En las Sagradas Escrituras se nos revela que Dios eligió a los pobres de este mundo para ser ricos en fe (véase Santiago 2:5)

4.- Debe ser objetivo al evaluar a la gente rica. ¿Por qué son tan abundantes sus posesiones? ¿Tienen mejor educación o habilidades especiales que él no posea? ¿Han aprovechado mejor las oportunidades en comparación a lo logrado por el interlocutor? ¿Heredaron su riqueza? Cuide de no afirmar que todos los ricos del mundo han tenido las “mejores oportunidades” de la vida, o que se enriquecieron a expensas de los demás, etc.

5.- Aliéntenlo a renovar sus propios votos de fidelidad a Dios, tomando la determinación de amarlo y servirlo a cualquier precio. Job dijo: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15). Debemos buscar ser ricos en fe porque las riquezas de este mundo no son las que agradan a Dios sino la fe. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

6.- Aconséjenle Que ore sin cesar por sus necesidades y que aprenda a confiar en que Dios las suplirá. Pablo afirmó: “Sé vivir abundantemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:12,13)

7.- Anímenlo a seguir honrando al Señor con sus diezmos y ofrendas. Esto le permitirá mantenerse con un espíritu afín a los propósitos eternos de Dios y dará testimonio de un corazón consagrado.

Citas Bíblicas:

“Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos” (1 Crónicas 29:12).

“Porque, ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).

“No te entrometas con los malignos ni tengas envidia de los impíos. Porque para el malo no habrá buen fin, y la lámpara de los impíos será apagada”. (Proverbios 24:19,20).

“Guarda silencio ante Jehová y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. (Salmo 37:7).

“Y les dijo: Mirad y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15).

“Pero Dios le dijo: necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios. Mas buscad el reino de Dios y todas estas cosas serán añadidas. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón”. (Lucas 12:20,21,31,34).

Josué 1:68.